En fin, a mi tierna edad he visto cambiar todo y he participado de ese cambio activamente. De la misma manera que el hombre cambia la tecnología, la tecnología cambia al hombre haciéndolo dependiente de la misma y se establecen entonces nuevas formas de comunicación y por tanto, nuevas formas de relacionarse entre si. Tormentosas historias de amor y amistades mantuvieron su llama viva gracias al correo, a los telegramas y muy posteriormente al teléfono. De la mano de este último yo mismo hablé alguna vez con personas que en mi vida había visto y con las que eventualmente cuadré alguna cita. Cuando entre a la universidad, conocí el maravilloso mundo de Internet y me hice cliente fiel de la sala de sistemas de la U, ahí nos conocíamos todos: éramos los que siempre estábamos a las 6:30 am, esperando que la sala abriera a las 7 para que nos tocara un computador y cada uno tenía una historia, recuerdo mucho a una pelada de la que me hice amigo que siempre iba a hablar con el novio que estaba ya no me acuerdo donde, el caso es que hablaban a través de correo electrónico, ella le escribía y él le respondía. Por mi parte, me dedicaba a hacer cualquier pendejada con tal de huir de las aburridoras clases de la ingeniería de sistemas que estaba cursando. Poco tiempo después vinieron los sistemas de mensajería instantánea, estoy hablando del MIRC y algún tiempo después el conocidísimo Msn Messenger con su propia evolución. Cuando se juntan todas estas cosas, el resultado entonces no es tan extraño como pueda parecer: por un lado tienes un sistema que te permite conectarte a cualquier parte del mundo: Internet, tienes acceso a sitios virtuales para establecer comunicación con gente que no conoces: las salas de Chat y las paginas de perfiles, y tienes un sistema que te permite comunicarte rápidamente: el Msn , tienes Cam y micro para poder ver y hablar con esas personas y si a eso le sumas una persona que tiene mucho tiempo libre o una gran necesidad de afecto: bienvenido al mundo de las relaciones virtuales
Con la situación actual, no es descabellado que se establezcan nuevas formas de relacionarse, conoces a una persona X, que te agrada, con la que se habla la mayor parte del tiempo por Internet, cuadran horarios para conectarse, para verse por cam, se mandan besos virtuales o se tiene sexo por cam y un día terminas enamorado de esa persona con la que jamás has estado de tu a tu. O te limitas a conocer personas para hablar y tener amigos o cuadrar citas, en fin. Todo lo alguna vez se hacia personalmente puede ser realizado, emulado desde el mundo de las comunicaciones instantáneas vía Internet o teléfonos móviles.
Hay algo de malo en todo esto?, la respuesta depende del punto de vista desde donde se mire. Por ejemplo, uno puede encontrar muchas cosas buenas: conoces a una persona, la ves por fotos o cam y hablas con ella: a partir de ahí te hace una idea de esa persona, cómo es físicamente, cómo habla, las cosas que le gustan, lo que no le gusta, etc, etc. Constituye una posible forma de evitarse pasar un tiempo al lado de alguien que finalmente puede resultar un fiasco, puedes tener sexo virtual sin temor a ser contagiado de cualquier vaina y con todo(s) los que quieras. Puedes tener una relación virtual sin tener a la otra persona al lado fregandote la vida…y de ahí en adelante todo lo que te imagines.
Cuál es el precio que se paga por una vida aparentemente tan cómoda?
Desde que se popularizaron los teléfonos móviles se empezó a hablar de la paradoja de las telecomunicaciones y esta consiste en lo siguiente: imaginemos una reunión de amigos, una charla amena de cualquier pendejada y de repente a uno de ellos le entra una llamada a su teléfono móvil, la paradoja consiste en lo siguiente: esta persona gracias al maravilloso mundo de la telefonía establece una comunicación con otra que no está a su lado evitando perder información que puede resultar valiosa, pero por otro lado está perdiendo comunicación con las personas que tiene al lado.
El precio de tener nuevas formas de establecer relaciones es el aislamiento de las personas que se encuentran alrededor. Pasamos la mayor parte del tiempo hablando con personas que se encuentran muy lejos de nosotros y de alguna manera nos aislamos de los que están a nuestro lado.
Como decían los viejos: ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre. No se pueden desconocer las ventajas de la tecnología y como de alguna manera nos hemos vuelto dependientes de ella, hasta el punto de que es una necesidad real el disponer de medios de comunicación instantánea para estar informados. Tampoco podemos negar que el establecer relaciones virtuales puede convertirse en una forma de escape frente al miedo de resultar lastimados y tener la relación perfecta que no podemos tener en Real Life, constituyendo una forma de vivir en un mundo de fantasías por temor a enfrentar el mundo real, aislándose del mismo y generando una dependencia absoluta de todo esto, de la misma manera que se puede llegar a depender de cualquier alucinógeno. La tecnología en si misma no es ni buena ni mala, podemos usarla para los fines más sublimes o más perversos según como se quiera. Las relaciones virtuales no están bien, ni están mal, simplemente son una realidad a la que nos estamos enfrentando desde hace mucho tiempo solo que en diferentes espacios y por diferentes medios, cada uno de nosotros establece sus motivos para crearlas o huir de ellas, en últimas lo que prevalece es la forma en la que la persona se siente realmente y el punto en que es dependiente o no de las mismas. Dejo abierto el tema a la discusión……..
Fuente: Virussinnombre